De regreso de un veloz e intenso viaje por Grecia continental, dejo aquí unas leves apreciaciones sobre las visitas a su rico patrimonio natural y cultural.
La Tarjeta Internacional de Estudiante facilitó a los alumnos la entrada gratuita en casi todos los sitios arqueológicos y museos dependientes del Estado. Esto en principio facilita la accesibilidad, aunque no es tan cierto como parece, ya que el horario de cierre de casi todos ellos es... a las TRES DE LA TARDE!
La Tarjeta Internacional de Estudiante facilitó a los alumnos la entrada gratuita en casi todos los sitios arqueológicos y museos dependientes del Estado. Esto en principio facilita la accesibilidad, aunque no es tan cierto como parece, ya que el horario de cierre de casi todos ellos es... a las TRES DE LA TARDE!
A pesar de contar con horas de luz, e incluso tiempo soleado, la última posibilidad de visitar un día normal la Acrópolis de Atenas, el teatro de Epidauro, el Santuario de Delfos... es a las tres de la tarde, o incluso un poco antes, ya que no se admite la entrada desde unos veinte minutos antes del cierre.
Eso supone, como mínimo, perder los zapatos cual cenicientas en el tortuoso trayecto a cualquiera de ellos.
Eso supone, como mínimo, perder los zapatos cual cenicientas en el tortuoso trayecto a cualquiera de ellos.
Dado como está el país no se sabe si responde a una estrategia de fijación del turismo a las áreas donde se encuentran los sitios arqueológicos, dado que con este horario se favorece que los visitantes hagan noche en sus destinos, o a la falta de personal y a su contratación precaria a media jornada. En algunos museos nos dijeron que había salas cerradas por falta de personal de vigilancia. En el Museo Arqueológico de Atenas, la hora de cierre me sorprendió tan de pronto, que tuve que pedir a los vigilantes que me indicasen un atajo, al estilo Ikea, para poder ver los ajuares de las tumbas micénicas y el arte cicládico antes de que echasen el candado.
| Particular Olimpo en marcapáginas: Poseidón, Zeus, Hermes, Afrodita... |
El horario no es tan estricto con las tiendas de los museos, que normalmente admiten turistas hasta horas "mas intempestivas".
En cuanto a los elementos a la venta, hay que diferenciar entre un mercado de reproducciones de buena calidad, especialmente de cerámica, estatuaria y joyas, reservadas para bolsillos pudientes, y otros artículos de papelería más accesibles al general.
Tampoco son numerosos los catálogos, teniendo en cuenta sobre todo que en varios de ellos no es posible tomar fotos (ni sin ni con flash), como por ejemplo, en las tumbas reales de Vergina. ¿He dicho no es posible?... ¿O no está permitido?...
De los museos visitados, destacaríamos por su alto contenido didáctico y su magnífico plan museológico, el Museo de Arte Cicládico en Atenas. Especialmente interesante la cuarta planta, dedicada a las escenas de la vida diaria en la antigüedad. Sombras que proyectan decoraciones sobre la cerámica, se convierten en personas y en relatos.
Ya después de las tres, las calles son la auténtica tienda, con una amplía y variada gama de souvenirs inspirados en el glorioso pasado griego. El cierre a las tres no afecta a Dionisos, por lo que las estanterías se llenan de Ouzo en las más pintorescas pasado-variantes.
De nuevo comentar lo llamativo: la falta de publicaciones traducidas al español en un país que recibe más de 200.000 visitantes españoles durante el verano, eso sin contar los otros visitantes procedentes de países de habla hispana.
| Folletos, en inglés y en griego. |
| Material del Museo de Arte Cicládico, en Atenas |
Pudimos dejar nuestros comentarios en los libros de visitas, que estaban disponibles a la salida de casi todos.
Ya después de las tres, las calles son la auténtica tienda, con una amplía y variada gama de souvenirs inspirados en el glorioso pasado griego. El cierre a las tres no afecta a Dionisos, por lo que las estanterías se llenan de Ouzo en las más pintorescas pasado-variantes.
| Ouzo en diversos contenedores reminiscentes. Algunos no pasaron la criba "de los mililitros" de Heathrow. |
| Sexi-griego-souvenir para turistas sin interés por Aristófanes |
| Cosecha de souvenirs a dos euros |
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| Anticapitalismo griego en las calles de Thesaloniki |
El estado del país es visible en la decrepitud de Atenas, en el decadente color gris de sus calles, solo interrumpido por los frecuentes grafitis. Practicar el turismo burgués no deja de resultar incómodo, o al menos a mi me resultó imposible apartar la mirada de algunos niños muy pequeños pidiendo en las aceras de Monastiraki. También nos llamó la atención la gran cantidad de perros abandonados, dejados a su suerte, entre las ruinas.
En este contexto, parece que la gestión del patrimonio es algo exclusivo del estado y que su "uso público" está volcado al turismo internacional, sin que la población local obtenga más beneficios que los que puede sacar del mercadeo al pormenor de los souvenirs. La población local, salvo en Atenas, vive completamente ajena al interés de los recursos arqueológicos, en buena parte expuestos al expolio.
Brutal el ejemplo de uno de los frentes de las minas de plata de Laurion en Thorikos (en el Ática). Al principio el lugar me pareció una cantera o un basurero de las casas vecinas... en todo caso, de así lo utilizaban sus vecinos, ajenos a la importancia de lo que fue en tiempos "la riqueza de Atenas".
Un uso público poco compatible con un modelo sostenible para la supervivencia de este patrimonio y para el desarrollo local. Un modelo que no reporta beneficios a la comunidad, ajena a la participación en el mismo, sin planificación, sin perspectivas de educación, y por qué no, de empleo e incluso de satisfacción de los visitantes. El nuestro fue un viaje autogestionado, única manera de evitar a las cadenas o grandes multinacionales, que proporcionan una oferta homogénea estandarizada, con empleados con escasa formación, especialmente dirigida a grupos grandes y con muy escaso interés por la cultura local. Esta es la fórmula que predomina en Grecia, un país cuya riqueza patrimonial podría constituir por si sola, un estímulo para la economía y para su futuro inmediato. Pero Hellas cierra a las tres, y como Cenicienta, parece haber perdido su zapato.
| La foto ilustra el tema de la compatibilización de los usos públicos de los monumentos. Tomada en la entrada del monasterio de Gran Meteora. |



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